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Ni wakame ni quinoa: 5 superalimentos que ya estaban entre nosotros, aunque no suenen exóticos

Por junio 2021junio 7th, 2021Sin comentarios

  • Frente al auge de alimentos exóticos y de importación, el departamento de nutrición de Mediterránea reivindica la presencia de productos de la dieta mediterránea y de origen local

  • Las nueces, las sardinas o el aceite de oliva, son nutricionalmente tan interesantes como cualquiera de los llamados “superalimentos”

El movimiento foodie se ha convertido en una corriente social, impulsada por medios de comunicación, redes e influencers. Nunca hemos vivido con tanta información sobre lo que comemos, su procedencia y sus propiedades nutricionales. La capacidad de innovación del sector alimentario y la entrada de productos de otros países suman factores a este movimiento. Los llamados “superalimentos”, designados coloquialmente o como reclamo comercial, se han utilizado para nombrar diferentes alimentos cuyas propiedades nutricionales son muy apreciadas. Como consecuencia de las modas, estos “superalimentos” se suelen asociar a productos de origen exótico o nuevos en nuestras mesas: wakame, kale, quinoa, chía…

“No debemos caer en el error de basar nuestra alimentación en consumir superalimentos por el hecho de que estén de moda. Debemos prestar atención a que nuestra alimentación sea lo más variada posible, con productos frescos, de temporada, y preferiblemente, de cercanía”, afirma Rocío Royo, directora de Nutrición de Mediterránea.

El departamento de nutrición de Mediterránea aspira a redescubrir y promover el consumo de alimentos que han estado siempre en nuestras mesas y en las de nuestros abuelos. Sin irnos tan lejos, en nuestras huertas y campos locales encontramos grandes “superalimentos” que, aunque no suenan exóticos, son básicos en la dieta mediterránea y esenciales en una alimentación sana y equilibrada:

  1. Nueces: Este pequeño alimento que suele verse más como un snack que como parte de nuestra alimentación diaria, tiene propiedades muy importantes para conseguir que su consumo sea diario. Se trata de uno de los frutos secos más ricos en ácidos grasos esenciales Omega 3 pero también aporta ácidos grasos Omega 6, y el organismo necesita equilibrio entre estos dos ácidos grasos para que la acción reguladora del sistema cardiovascular y preventiva de las enfermedades cardiovasculares sea efectiva.

Su contenido en Omega 3 es lo que las hace tan beneficiosas, pero además contienen una fuente natural de magnesio, calcio y potasio y vitaminas del grupo B, que ayudan al buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso y nuestra memoria.

  1. Aceite de oliva: Este alimento conocido como `oro líquido´ es uno de los productos más queridos de nuestro país y de la dieta mediterránea, gracias a que muchas recetas no serían lo mismo sin él. Tiene un alto contenido en sustancias antioxidantes y vitaminas, y es rico en carotenos y polifenoles, compuestos antioxidantes que ayudan a prevenir la aparición de enfermedades crónicas. Además, los polifenoles son sustancias antiinflamatorias con efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares como angina de pecho, infarto de miocardio o hipertensión arterial. El aceite de oliva es también rico en ácido oleico, un tipo de grasa monoinsaturada que ejerce una acción beneficiosa al reducir los niveles de colesterol LDL (malo) en sangre, a la vez que aumenta el colesterol HDL (bueno).
  2. Sardinas: Este pescado azul es una fuente de Omega 3 muy importante. Se trata de un tipo de grasa que nuestro organismo no es capaz de producir y por lo tanto resulta esencial tomar a través de los alimentos. Entre sus beneficios para la salud destacan, la reducción de los niveles de triglicéridos y de colesterol, y ayuda a regular la presión arterial. Asimismo, las sardinas contienen fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc y yodo.
  3. Coliflor: Aunque procede de Italia, esta hortaliza ha conseguido llegar a todo el mundo. Es un alimento con alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. La coliflor contiene antioxidantes que ayudan reducir el riesgo de determinados tipos de cáncer; diversos estudios han constatado que los sulforafanos, compuestos presentes en esta familia de verduras, son responsables de este beneficioso poder. Además, un consumo adecuado de vitamina K, presente en la coliflor, mejora la salud de los huesos, reduciendo el riesgo de fractura ósea y la osteoporosis.
  4. Calabaza: Es un alimento con numerosos beneficios diuréticos, antihipertensivos, para el estómago y para la prevención de enfermedades oculares ya que se caracteriza por su alto contenido en carotenos, pigmentos responsables del color anaranjado y que el organismo es capaz de transformar en vitamina A, que interviene en el proceso de la visión y es importante para el buen funcionamiento de mucosas, piel, crecimiento de los huesos, reproducción y sistema inmunitario. Además, es un alimento rico en vitamina C (antioxidante que aumenta la disponibilidad del hierro de los vegetales), vitamina B2, B9, B5, vitamina K, magnesio, Cobre, potasio y tiene un contenido elevado en fibra.

“Estos son solo algunos ejemplos de alimentos que no deben faltar en la dieta mediterránea. Nuestros mercados están repletos de otros muchos alimentos tradicionales que son muy interesantes desde el punto de vista nutricional”, explica Rocío Royo. “No debemos obsesionarnos con estar a la última en el consumo de alimentos nuevos que, si bien nos pueden llamar la atención, no son necesariamente mejores ni peores que los que ya están introducidos en nuestra dieta”, explica Rocío, que concluye: “No existen superalimentos, existen formas saludables de alimentarse, sin olvidar la importancia del cocinado de los alimentos, y estilos de vida saludable, que incluyen además de una buena alimentación, la actividad física y la reducción del estrés”.

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